Miguel es un hombre muy amable y siempre está pendiente de ti y de lo que sucede. Es servicial y atento, y se esfuerza por hacer que tu estancia sea lo más agradable posible. Las habitaciones también son estupendas, están completamente equipadas, tienen agua caliente en la ducha y calefacción mediante aire acondicionado. El desayuno también era estupendo. Si hubiera habido fruta, habría sido perfecto. Pero, en general, es un hotel encantador, con una ubicación estupenda y un propietario encantador.
Lucia Lehmann